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¿Alguna vez te ha preguntado de dónde viene la empatía? ¿Te gustaría aprender a ser más empático/a con la gente a tu alrededor? ¿En ocasiones te planteas por qué unas personas son más empáticas que otras? ¿te gustaría aprender cómo hacer propuestas atractivas desde la empatía?

Sigue leyendo y podrás dar respuesta a estas preguntas. Sabiendo exactamente qué es la empatía. Descubriendo qué factores influyen para que seamos más o menos empático/a y aprendiendo sencillas herramientas para conseguirlo. Además haciendo propuestas desde esta situación de entendimiento y valoración de la postura de la otra persona.

¿SOY REALMENTE UNA PERSONA EMPÁTICA?

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¿QUÉ ES LA EMPATÍA?

La empatía podríamos definirla como ponerse en el lugar de la persona que tenemos delante.

Para ello es necesario ser capaz, en primer lugar, de reconocer e identificar lo que el otro piensa y siente. Y en segundo lugar, responder acorde a la información que acabamos de descubrir, valorando, entendiendo y justificando la persona con la que estamos comunicándonos.

Esto implica ser capaz de saber qué piensa y que necesita el otro de mí, y actuar en consecuencia. De esta forma, podemos hacer que se sienta tenida en cuenta y valorada y crear un tono de comunicación más positivo.

La empatía tiene una parte más racional. Desde la cual, intentamos entender lo que pasa por la mente de los/as demás y les atribuimos estados mentales como: creencias, deseos, emociones o intenciones.

Y un cariz más emocional, desde el cual sentimos emociones causadas por las emociones de la persona que tenemos en frente. Llegando en ocasiones incluso a sentir lo que la otra persona siente.

Aunque estas partes se pueden dar independientemente una de la otra, lo ideal para llegar a ser empático/a es que se den ambas, es decir, que comprendamos a un nivel más lógico lo que está viviendo esa persona y que eso nos haga experimentar las emociones que puede estar sintiendo.

¿POR QUÉ SOMOS EMPÁTICOS/AS?

La empatía tiene un componente primitivo, y es que ha servido desde tiempos remotos como una herramienta para cooperar y conseguir objetivos comunes y con ello que se creen vínculos más fuertes entre las personas, e incluso exista un sentimiento más fuerte de comunidad y sea más probable sobrevivir ante más obstáculos e imprevistos.

Se ha encontrado evidencia de que esta empatía también tiene unas bases neuropsicológicas determinadas en el cerebro. La clave de esta capacidad parece residir en las neuronas espejo.

Estas permiten que hagamos representaciones de las acciones y expresiones faciales de los/as demás, información importante para poder interpretar de forma acertada que pueden estar experimentando en su situación actual y por tanto, vivir esa respuesta emocional en consonancia con lo que está sintiendo la otra persona.

¿DE QUÉ DEPENDE QUE SEAMOS MÁS O MENOS EMPÁTICOS/AS?

Como muchas de las habilidades y destrezas que podemos tener y poner en marcha en diferentes momentos de nuestra vida, hay una parte de aptitud, que podemos tener de base para aprender ciertas cosas con mayor facilidad y otra de potencial aprendizaje, ese gran margen en el cual hay cabida para entrenar esas habilidades.

Aparte, no demostramos el mismo nivel de empatía en todas las situaciones ni con las mismas personas. Entre los factores que influyen en nuestra respuesta empática, podemos nombrar:

  • Las experiencias vitales que hayamos tenido relacionadas con ser empáticos/as. Es decir, si percibimos que ha habido consecuencias positivas o negativas para nosotros/as cuando hemos puesto en marcha la empatía. Por ejemplo, si sentimos que ha mejorado nuestra relación con la persona que mostramos empatía, seguramente nos animará a volver a hacerlo en el futuro.
  • Similitud que tengamos con la persona que vayamos a empatizar. Cuantas más cosas tengamos en común, será más probable que empaticemos y nos pongamos en su lugar más fácilmente.
  • La emoción experimentada por la persona con la que intentamos empatizar, tanto su intensidad como si es positiva o negativa. Hay estudios que indican que cuanto más se parezca esta emoción con la que estoy experimentando yo, más empáticos/as seremos.
  • Relación que tengamos con esa persona. Es probable que sintamos más empatía con una persona con la que tengamos más confianza que con alguien que acabamos de conocer.
  • Nuestro propio estado emocional. Hay evidencia que muestra que si nos sentimos felices, tendemos a demostrar más empatía que si estamos deprimidos.
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Aunque estas condiciones afecten al proceso empático, todavía contamos con un amplio margen de cambio, dentro del cual podemos aprender a ser más empático/a con las personas de nuestro alrededor y así disfrutar de todas las ventajas que implica.

Cuando conseguimos empatizar, entendemos la situación de la otra persona y además actuamos en consecuencia, de tal forma que hacemos sentir valorada a la otra persona, que la tenemos en cuenta, creando así un tono de comunicación más positivo y mejorando nuestra relación con ella.

¿CÓMO HACER PROPUESTAS ATRACTIVAS DESDE LA EMPATÍA?

Si todavía tienes curiosidad y quieres aprovecharte de los beneficios que tiene utilizar la empatía. Te planteamos una sencilla herramienta por pasos con la que, aparte de conseguir ser empático/a, podrás hacer propuestas desde esta situación de entendimiento, de valoración positiva de la posición de la otra persona.

FÓRMULA DE EMPATÍA HACIA EL OTRO

  1.  Dudar de lo que estoy pensando/sintiendo
  2. Verbalizar a la persona que tienes delante que la entiendes, si a este paso le añadimos una justificación de su actitud y una valoración positiva será mucho más eficaz.
  3. Presentar una propuesta que incluya lo que queremos conseguir

PRIMER PASO

Esto supone un trabajo interno de reflexión en el cual cuestionamos los patrones de pensamiento y las emociones con un tono negativo, los cuales nos han estado habitualmente acompañando y funcionando ahora, pudiendo no ser los más útiles para empatizar con alguien.

Esto ocurre por ejemplo cuando un amigo nos cancela el plan, y en lugar de intentar entender las razones por las que lo ha podido hacer, si le ha surgido algo importante, si ese día el trabajo ha sido muy duro y necesita descansar; lo que hacemos es enfadarnos directamente y pensar que es un desconsiderado, incluso un mal amigo.

SEGUNDO PASO

Aquí exteriorizamos y compartimos con el otro las conclusiones que hemos podido sacar fruto de esa reflexión inicial, y le hacemos entender que aunque puede que no nos haya gustado cancelar el plan, simpatizamos con las razones que pueda tener para ello.

De esta forma, estamos mostrándole a la otra persona que respetamos su decisión e incluso que la justificamos.

TERCER PASO

Consiste en verbalizar atributos positivos de la otra persona que tengan que ver con lo que nos está planteando. Para ello es importante ese trabajo previo de explorar las características que puede tener esta persona e identificarlas con los comportamientos que ha mostrado.

En este caso, podríamos decirle a nuestro amigo que nos parece una persona muy comprometida con su trabajo, o muy honesta con sí mismo, ya que ha decidido descansar que es lo que realmente necesita en lugar de quedar con nosotros.

CUARTO PASO

Por último, plantearemos a la otra persona una propuesta desde la perspectiva del nosotros y que tenga en cuenta los posibles beneficios, tanto a nivel racional y emocional de aceptarla.

En nuestro ejemplo propondríamos: «Héctor, qué te parece si el sábado que estás libre nos vemos, me cuentas qué tal te va el trabajo. Aprovechamos que es la feria del libro y buscas el libro que querías comprarte y al final pasamos un buen rato. Nos relajamos y disfrutamos del tiempo juntos, que hace mucho que no nos vemos.»

Vamos a escribiros más ejemplos para que podáis entender mejor la fórmula.

Imagina que quieres pedir una cita:

En lugar de minusvalorar a la persona que nos pueden rechazar, ‘si me dice que no, es que no sabe lo que quiere’.

Podemos pensar que nos puede rechazar porque está en un momento de su vida que no le apetece lo que le estamos planteando, o que no se siente del todo cómodo/a con que alguien que no conoce de tanto le pida una cita.  O que tiene todo el derecho de rechazar a una persona que no le gusta y no aceptar a alguien por compromiso.

Aprecio que puedas tener dudas y que te pares a pensar si realmente quieres pasar el tiempo con alguien y entiendo que te pueda parecer extraño quedar con alguien que no conoces tanto.

Porque pareces una persona honesta consigo misma y por ello eres cuidadoso/a en qué gastas tu tiempo y con quién.

Te propongo por ello, que quedemos en un lugar familiar para ti, por ejemplo esa cafetería a la que me has dicho que vas siempre, y te cuente mi experiencia trabajando fuera de España. Igual te pueden servir de algo mis desventuras para que a ti te vaya mejor el año que viene.

Cuando necesito tiempo para escribir mi artículo:

Se trataría de romper con los pensamientos iniciales, por ejemplo que me han impuesto una fecha porque sí o no me han tenido en cuenta para programar ese día la entrega, sólo el momento en el que necesitaban.

Verbalizaríamos: Entiendo que necesitéis este artículo para esta fecha porque cada dos semanas tenemos que publicar uno.

Porque sois unas personas comprometidas con su trabajo y puntuales, que quieren ofrecer el contenido a tiempo a vuestros/as lectores/as y por ello queréis tener cierto control del calendario y adecuarnos a estas fechas.

Pero si me dais un poquito más de tiempo, podré sentir menos presión terminando el artículo, me permitirá ser más creativa y hacerlo con más mimo y seguro que tiene una mucho mejor acogida entre la gente que nos lee, y se interesan por otras cosas que hacéis.

Proponer a mis amigos ir a un sitio nuevo:

En lugar de pensar que tienen mal gusto porque siempre vamos al mismo y a mí no me gusta o incluso que son malos/as amigos/as por no tener en cuenta mis preferencias cuando salimos a tomar algo, podemos plantear:

Me encanta que prefiráis otro tipo de ambiente con una música distinta a la mía y queráis disfrutar de ella cuando salimos, porque eso hace que haya diversidad en el grupo y pueda descubrir cosas nuevas.

Porque sois unas personas entusiastas, que les gusta vivir la música y disfrutarla cuando salimos y originales, que conocen lugares únicos, donde no va todo el mundo.

Por ello os propongo que vayamos a este nuevo bar que han abierto, y descubramos otro de estos sitios tan peculiares que os gustan y poder disfrutar del ambiente que habrá.

Cuando una tarea que te han encomendado no te motiva

En vez de pensar que mi jefe sólo piensa en que salga el trabajo sin importar cómo me siento con esto que me ha encomendado hacer, puedo pensar que es posible que esté muy ocupado y le haya sido complicado observar y darse cuenta de cuáles pueden ser mis motivaciones y qué tipo de tarea puede ser más adecuada a mí.

Sé que ahora tienes mucho trabajo encima y que haces un gran esfuerzo por gestionarlo todo de la mejor manera posible, aunque sea difícil.

Porque eres una persona responsable y trabajadora, que quiere que su empresa vaya bien y crezca cada vez más, siempre desde nuestro bienestar.

Por ello, sería estupendo que pudiéramos hacer una distribución de las tareas que se ajuste mejor a nuestros objetivos y motivaciones.

Siento que estoy más preparado/a para hacer esta otra tarea, además, ¿recuerdas lo satisfecho que estuviste cuando el mes pasado hice lo mismo?

De esta forma, me sentiré más motivado/a y tendré más iniciativa para crear y que el trabajo que hagamos como empresa sea de mayor calidad.

¿CÓMO UTILIZAR LA EMPATÍA PARA HACER PROPUESTAS?

Cuando ponemos en marcha la empatía y hacemos propuestas, intentamos satisfacer ciertas necesidades básicas de la persona que tenemos enfrente.

Es así como nuestras proposiciones ganan en impacto, porque son de alguna manera significativas para ella al percibir que hay unos potenciales beneficios de aceptarlas y que además con ellos se está dando respuesta a estas necesidades.

Además, podemos hablar de otras necesidades que si también tenemos en cuenta y las satisfacemos, pueden hacer que la respuesta a nuestras propuestas sea un sí.

  • Sensación de LIBERTAD

En este caso, hablamos de lanzar nuestras proposiciones de tal manera que la otra persona se sienta libre de aceptarla tanto de rechazarla y no haya ninguna presión, tanto a nivel más explícito como a nivel implícito para aceptarla.

  • Mantener la IDENTIDAD POSITIVA

En este caso hablamos de realizar estas propuestas permitiendo que la otra persona pueda mantener la imagen positiva que tiene de sí misma aunque la rechace. De esta forma, le transmitimos que la vamos a seguir valorando elija lo que elija.

Para poder satisfacer estas dos necesidades, es fundamental que hagamos un buen trabajo llevando a la práctica el primer paso de nuestra fórmula.

Cuando dudamos realmente de lo que pensamos y somos capaces de romper con esas primeras ideas que sentencian a la otra persona y su situación de forma negativa, es cuando podemos mostrarle que realmente la entendemos y valoramos.

No vale  verbalizar lo bien que nos parece su postura sin sentirlo realmente. Esto, aparte de no acercarnos a quien tenemos enfrente y no ponernos en su lugar, hace que también nos perciban de una forma no honesta. Es posible que piense que la propuesta que le realizamos es para satisfacer únicamente nuestras necesidades de forma egoísta.

La clave es tener en cuenta tanto nuestra situación como la de la otra persona e intentar lanzar una proposición que cuide los deseos y objetivos de ambos/as en la medida de lo posible.

Para poder cuestionar estas creencias iniciales que no nos dejan comprender a la otra persona, te proponemos estos sencillos trucos:

  • Buscar puntos comunes entre ambos/as. Cosas en las que podemos coincidir con la persona que tengan que ver con su postura, como en el ejemplo, podríamos pensar que también nos causa estrés nuestro trabajo o incluso pensar en alguna situación parecida que hayamos vivido en el pasado y que nos haga más fácil ponernos en su piel y pensar cosas como: “Yo en su lugar, tampoco querría ver a nadie después del trabajo”.
  • Subjetividad. Debemos tener en cuenta que no existen las verdades absolutas y que ante una misma realidad, podemos tener una perspectiva distinta. Esa propuesta que nos puede parecer tan genial, puede no ser tan atractiva para la otra persona.
  • Verbalizar que hemos hecho este proceso de reflexión también puede ser también muy útil. Si le planteamos que al principio creíamos que no nos tenía en cuenta, pero que pensándolo mejor nos hemos dado cuenta de que esa persona también tiene sus razones para pensar lo que piensa, seguramente sentirá que nos interesamos por ella y que hemos hecho un esfuerzo por entender su situación. ¿A quién no le gusta que se preocupen por uno/a?

Además, para expresar esta comprensión y valoración hacia la otra persona y aplicar el segundo paso de la fórmula, te proponemos una serie de expresiones:

  • Te entiendo…
  • Valoro que…
  • Sé que…
  • Aprecio que…
  • Te admiro por…
  • Me encanta que…

 

Sensación libertad

La libertad es la posibilidad que tenemos para decidir por nosotros/as mismos/as como actuar en las diferentes situaciones que se nos presentan en la vida.

Cuando realizamos nuestras propuestas desde la empatía, esto también es tenido en cuenta. Si hacemos entender a la persona con la que empatizamos que no la vamos a juzgar ni vamos a cuestionar su postura o las razones que pueda tener para posiblemente rechazar nuestra proposición, podrá sentirse libre para elegir lo que quiere realmente.

De esta forma, le estamos mandando un mensaje de que la comprendemos de forma honesta y que no habrá ningún tipo de repercusión si nos rechaza, no nos enfadaremos con ella, ni le reprocharemos, ni mostraremos nuestra desaprobación, porque si hemos hecho el esfuerzo real de ponernos en lugar, entenderemos sus razones, que son igual de validas que las nuestras para decirnos tanto sí, como no.

Cuando realizamos nuestras propuestas desde esta libertad:

  • Nos aseguramos de que están aceptando nuestra propuesta (si es así) porque quieren realmente, no por sentirse presionado/a al percibir que vaya a haber unas repercusiones o consecuencias negativas si nos rechazan. Esto hace que nuestra comunicación sea más honesta, y podamos disfrutar de unas relaciones de más calidad con las personas de nuestro alrededor.
  • Hacemos más atractivas nuestras propuestas y por tanto es más probable que sean aceptadas. Si sentimos que algo es impuesto de alguna manera, no lo querremos escoger, preferiremos seguir manteniendo esa sensación de libertad rechazando la propuesta.

Hacer sentir libre a la otra persona es una habilidad que tiene un alcance mucho mayor de lo que a priori podemos pensar. De hecho, si lo verbalizamos, si decimos explícitamente a esa persona que proponemos que es libre de hacer lo que más desee, nuestra proposición tomará más fuerza.

Esto es lo que ocurrió en un experimento, en el cual una persona fue pidiendo por la calle un dólar. A unas personas simplemente les pedía el dinero y a otras además añadía que se sintieran libres de decidir hacerlo o no. Los resultados fueron sorprendentes y es que verbalizando directamente que eran libres de decidir consiguió el doble de dinero que simplemente pidiéndolo.

Mantener identidad positiva

Puede pasarnos que en un primer momento verbalicemos que entendemos a la otra persona y las razones que puede tener para rechazar nuestra propuesta, pero que luego cuando nos diga que no, nos indignemos o nos enfademos.

Esto, aparte de indicar que no hemos hecho un buen trabajo poniéndonos en su lugar y siendo empáticos/as, puede hacer que la otra persona vez afectada la imagen positiva que tiene de sí misma, al culparse de nuestra reacción, pensando cosas como que no tiene consideración por nosotros/as o incluso que es un mal amigo/a, padre, etc.

Para evitar esto, verbalizaremos un atributo positivo de esta persona, le asignaremos una etiqueta que le permita mantener su identidad positiva y no sentir que de alguna manera hay repercusiones si elige decirnos que no. Para ello, es importante tener en cuenta:

  • Que esa etiqueta sea coherente con quien es esa persona. Si no se siente identificada en cierta medida con ella, tendrá el efecto contrario, la persona podrá pensar que no tenemos interés real en ella, en lo nos está contando y menos en entenderla.
  • Que tenga que ver con la situación de la persona, con sus posibles razones de rechazarnos. Puede que percibamos que es muy valiente, pero no tenga nada que ver con que no tenga tiempo para vernos porque tiene mucho trabajo. La etiqueta adecuada es aquella que le haga entender que valoramos e incluso que justificamos su postura por alguna característica positiva que lo define.

En ocasiones, vamos a  ser empáticos/as  con personas que no conocemos tanto y nos es más complicado encontrar ese atributo que resaltar. Si después de observar y escuchar bien a quien tenemos delante seguimos sin tener muy claro qué destacar, seguimos contando con alguna alternativa. Por ejemplo centrarnos en darle valor a la decisión que vaya a tomar la persona. Podemos decirle:

“Confío en ti y en que decidas lo que decidas. Vas a ser fiel a lo que quieres porque eres muy atento/a con lo que necesitas en cada momento”

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De esta forma, estamos asegurándole que vamos a respetar sea cual sea su respuesta y que no va a haber ningún tipo de consecuencia negativa si nos rechaza. Así también hacemos sentir libre a la persona para elegir, y como hemos visto, nuestra propuesta será más atractiva y habrá más posibilidades de que sea aceptada.

¿QUÉ CONSIGUES SIENDO EMPÁTICO/A?

  • Permite disfrutar de relaciones sociales participando más con el grupo de amigos, compañeros o familiares.
  • Ayuda a sentirse personalmente mejor.
  • Facilita la resolución de conflictos.
  • Predispone a ayudar a los demás y compartir.
  • Aumenta el carisma y el atractivo.
  • Permite ser más respetuoso.
  • Desarrolla capacidades de liderazgo, negociación y colaboración, así como ser mejor considerado por los demás.
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Sandra
4 years ago

Muy buen artículo!

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