La comunicación de mujeres y hombres es diferente, ¿Porqué?

No hace falta ser una persona demasiado observadora para mirar a nuestro alrededor y darnos cuenta de que hombres y mujeres nos comunicamos con nuestros iguales de una manera diferente. Y es que, aunque pueda parecernos lo contrario, desde nuestra más tierna infancia se nos ha repetido constantemente que tenemos que ser diferentes, en todos los aspectos, y también en éste.

Pero empecemos por el principio…

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banco comunicaciónCuando interactuamos con una o varias personas, hay muchos factores que influyen en este proceso. Estos factores van desde el componente verbal del mensaje en sí mismo, pasando por componentes de tipo no verbal que modulan el mensaje (tono, volumen, timbre, acento, risas, pausas) hasta aquellos componentes no verbales más relacionados con la expresión corporal, como los gestos, la mirada, la postura o la proximidad.

Todos los elementos anteriores serán adecuadamente regulados de acorde al contexto, según la intencionalidad de la interacción. Es decir, no será lo mismo charlar con un amigo tomando un café, que participar en un debate político, que hablar con nuestra jefa sobre cómo evoluciona un proyecto.

Pues bien, todo lo anterior, además, estará mediado por el factor género.

Estilos de comunicación femenino y masculino

Las chicas tienden a ser más habladoras, más correctas y discretas en sus discursos y a expresar sus ideas de forma más emotiva. Usan tonos de voz agudos, timbres altos y realizan cambios de entonación más acusados. Son más expresivas en sus gestos faciales y gesticulan más.

En el ámbito laboral, habitualmente no se dirigen directamente a su interlocutor/a para tratar el tema en cuestión, si no que hacen preguntas de cortesía o crean breves charlas previas para crear un ambiente cercano. Además, ellas dan más rodeos para expresar sus ideas y con frecuencia utilizan expresiones para modular sus afirmaciones (“algo así como”, “una especie de”,  “a mí me parece”…).

Cuando adoptan un papel de instructora, prefieren distanciarse del rol de expertas y se sitúan en un plano más aparentemente igualitario, imitando el tono de una profesora o una madre.

mujer cominicacionPor el contrario, los chicos se expresan de manera más firme y segura, articulando discursos más racionales que emotivos y usando términos menos expresivos.

Los hombres usan una entonación más plana, con menos alternancia, lo que consigue dar más credibilidad al argumento y menos sensación de  implicación emocional.

Los hombres sonríen y gesticulan menos, y escuchan a su interlocutor sin hacer referencias explícitas a que están receptivos y atentos a la comunicación.

Las expresiones coloquiales o vulgares, los tacos y las formas despectivas o insultos leves sirven para reforzar lazos de solidaridad masculina, frente a la afinidad femenina que se potencia a través de cumplidos mutuos y la ausencia de crítica abierta.

Generalmente los hombres se encuentran cómodos en el papel de instructores, y evitan dar muestras de debilidades en este rol, dando consejos y opiniones que pueden sonar al tajantes e inflexibles para el oyente.

Pues bien, ¿a qué se deben estas diferencias entre hombres y mujeres en comunicación interpersonal?

  • ¿Dos cerebros diferentes?

Existen ciertas evidencias que demuestran que mientras que ellos son más eficientes en tareas relacionadas con la resolución de problemas visoespaciales y de razonamiento matemático, ellas son mejores en pruebas de velocidad perceptiva y de fluidez verbal, lo que a priori supondría una ventaja para las féminas en lo que a habilidades comunicativas se refiere.

Con frecuencia, se ha recurrido a la biología para intentar explicar el porqué de estas discrepancias. Muchos estudios respaldan que las diferencias anatómicas entre los cerebros de mujeres y hombres son responsables de algunas de estas características diferenciadoras. Por ejemplo, se ha observado un mayor grosor en la corteza cerebral derecha que en la izquierda en el caso de los varones, y que la parte posterior del cuerpo calloso es mayor en las mujeres.

Sin embargo, otras investigaciones argumentan que estas diferencias anatómicas entre sexos no son significativas y que la variabilidad es tan enorme, que las diferencias cerebrales entre personas de un mismo sexo son tantas como entre personas de distinto sexo.

Recientemente, la prensa se hizo eco de un importante estudio que terminaba por descartar que existiesen diferencias anatómicas entre los cerebros masculinos y femeninos.

  • Socialización diferencial

Lo que sí parece marcar una diferencia en nuestra manera de comunicarnos es pertenecer a un género u a otro. Es decir, haber nacido con un sexo biológico determinado (XX o XY) y haber sido socializado según las normas, valores, conductas y creencias culturalmente construidas y asignadas a dicho sexo y, por tanto, haber aprendido unos patrones de conducta considerados “femeninos” o “masculinos”.

baby comunicacionLas familias ejercen un papel central en la socialización de los infantes. Los estudios demuestran que, probablemente de forma no intencionada, a las niñas recién nacidas se las coge más, se las trata más delicadamente y se les habla de manera más dulce; posteriormente se les alienta a solucionar sus problemas de manera dialogante y se fomenta en mayor medida que se expresen emocionalmente. Sin embargo, a los niños, desde pequeños, se les trata de una manera más ruda y se les incita a participar en juegos más hostiles o de competición y no se les toleran las muestras abiertas de debilidad, sino que son constantemente animados a la autosuperación.

Los grupos de juego entre iguales en la infancia también han ejercido una importante influencia en nuestra especialización en prácticas comunicativas diferentes. Los grupos masculinos suelen ser más numerosos y jerarquizados, y la comunicación verbal en estos años está muy enfocada a mantener y mejorar el estatus dentro del grupo, ya que el liderazgo cambia constantemente.

Los grupos de niñas son menos numerosos y las relaciones entre ellas son más íntimas. En estos años, es central la idea de “mejor amiga”, con la se establecen comunicaciones basadas en la empatía, la lealtad y el intercambio de confesiones y confidencias. El miedo a perder a la “mejor amiga” hace que  las niñas opten por resolver los conflictos de manera indirecta, sin recurrir a luchas abiertas.

mujer cominicacion2En definitiva, desde pequeños, hemos ido observando modelos de conducta a nuestro alrededor que nos muestran “qué significa ser hombre” y “qué significa ser mujer”. A lo largo de la vida, estos mensajes socializadores emitidos por nuestras familias, nuestros amigos, la escuela, los medios de comunicación, etc. se interiorizan y se termina actuando en consecuencia. De esta manera, las personas adquirimos identidades diferenciadas que conllevan formas de pensar y actuar congruentes con las conductas y expectativas asignadas a cada género. Y esto incluye, por supuesto, todos nuestros patrones de comunicación.

No puede afirmarse, sin embargo, que se trate de diferencias universales, puesto que no se producen de forma idéntica en todas las culturas ni estas diferencias han sido tales en todas las épocas. Lo que significa ser hombre o mujer, y relacionarse y comunicarse como tales, cambia de una generación a otra y puede variar según el grupo social, político o religioso al que se pertenezca. Porque el comportamiento humano es complejo, y en lo referente a comunicación interpersonal, no iba a ser de otro modo.

M del carmenMªCarmen Hidalgo es psicóloga, especializada en intervención social y comunitaria. Es experta en evaluación forense, trabajando particularmente casos de violencia intrafamiliar. Actualmente compagina actividades de voluntariado, dirigiendo talleres grupales de apoyo psicosocial a mujeres que han sufrido violencia de género, con actividades de formación en investigación social.

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1 comentario
  1. Joana
    Joana Dice:

    Proprio este diferencia a veces no nos permite de entendernos entre hombres y mujeres, diferentes perspectivas con respeto a como interpretar las cosas, y esto genera malas interpretaciones, y muchas veces no tenemos la paciencia o el tiempo de empatizar y ponernos en el lugar del otro

    Responder

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