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Imagen de “La familia más odiada de América”, perteneciente a la Iglesia Bautista de Westboro, un grupo conocido por difundir la homofobia.

Beatriz Durán, psicóloga clínica, comparte sus conocimientos de nuevo con nosotros. Actualmente Beatriz trabaja en su proyecto Humans Psicología.

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El camino de la radicalización

Cuando pensamos en radicalización, quizás lo primero que se nos viene a la mente es la imagen de grupos islámicos imponiendo su ley y el terror en oriente medio. Lo que es evidente para unos y no tanto para otros, es que el radicalismo lo podemos encontrar en muchas vertientes de la sociedad y muchas comunidades de las llamadas “sociedades del progreso”.

En Europa sin ir más lejos, es un lugar dónde en los últimos años han proliferado  movimientos xenófobos que despiertan y alimentan el conflicto y la violencia intergrupal.  Por otra parte, la homofobia está volviendo con una fuerza imprevista y de forma creciente.

Hay que dejar claro que no todos los radicales llegan a ejercer la violencia, y que muchos movimientos sociales pueden ser descritos por algunos sectores como “radicales”, pero persiguen o defienden causas justas (como en el caso de muchos activistas).

Radicalismo

En referencia al concepto de “radicalismo” se produce una confusión terminológica, ya que se asemeja con otros términos con los que guarda algún tipo de relación. Podemos ver como en los medios de comunicación se utilizan términos como fundamentalista, fanático, radical, extremista o terrorista. Estos términos, en muchas ocasiones, se utilizan como sinónimos, pero expresan matices diferentes.

Concepto de radicalización

McCauley  y Moskalenko (2008) han  definido la radicalización como un aumento extremo de cogniciones, emociones  y  comportamientos de apoyo al conflicto intergrupal y la violencia. Por tanto, la radicalización sería el incremento en la preparación para el conflicto intergrupal, algo que conlleva cambios en cogniciones, emociones y comportamientos dirigidos al aumento de la justificación de la violencia intergrupal, la demanda de compromiso personal y el sacrificio en defensa del endogrupo.

La AIVD (2004) distingue tres componentes en referencia al concepto de radicalismo:

  1. Persecución de importantes reformas de la sociedad, ya sean de tipo político, económico o institucional.
  2. La aceptación de costes sociales y personales para alcanzar tales objetivos.
  3. La persecución de tales cambios sociales iría más allá de un reformismo moderado, lo que implica la asunción de actitudes intransigentes, así como tendencias hacia la confrontación (tanto dentro como fuera de los marcos legales).

Reclutamiento

El reclutamiento es el proceso de captación de personas para vincularlas a un grupo que adopta una ideología radical tendente a la promoción del conflicto intergrupal y al uso de la violencia, y que posteriormente, puede llevar a los individuos reclutados a cometer actos violentos. La vinculación de la persona al grupo suele producirse de forma gradual, aunque también, puede darse de forma más o menos súbita.

Por tanto, se deduce que antes que una persona adquiera algún tipo de compromiso y lealtad a un grupo radical violento, ya debería tener niveles considerables de radicalización, además de ciertas vulnerabilidades o factores que se podrían considerar de riesgo. También podemos prever que la persona, una vez ingrese en el grupo, se radicalice más aún teniendo en cuenta las estrategias que se suelen llevar dentro para la captación (liderazgo, adoctrinamiento, presión social, aislamiento, etc.).

Radicalización en diferentes niveles

Es imprescindible entender que la radicalización suele producirse en escenarios de acción- reacción entre radicales y un hipotético enemigo (p. ej. un Estado). Según McCauley y Moskalenko (2008), los procesos de radicalización pueden darse mediante diferentes mecanismos  y en tres niveles de análisis (individuo y grupo).

Dentro del nivel individual, se distinguen los siguientes mecanismos:

  • Radicalización individual por victimización personal. Cuando un individuo busca venganza tras vivir experiencias en las que se ha percibido a sí mismo como víctima.
  • Radicalización individual por motivos políticos. En ocasiones, un individuo se radicaliza en respuesta al contexto político para vengar o proteger a su grupo, al que puede ver como amenazado o tratado injustamente.
  • Radicalización individual al unirse a un grupo radical (“pendiente resbaladiza”). Se refiere a cuando un individuo se radicaliza progresivamente al unirse a un grupo o organización.
  • Radicalización individual al unirse a un grupo radical (“el poder del amor”). Se refiere a la vinculación individual a un grupo radical como resultado de factores tales como el afecto, la amistad o las redes sociales.

Dentro del nivel grupal, se distinguen los siguientes mecanismos:

  • Radicalización grupal debida a cambios extremos en grupos de la misma opinión.  Hay un principio que subyace en este tipo de radicalización: todos los individuos sienten presión hacia el acuerdo, teniendo a mantener unas actitudes y creencias cercanas a la media del grupo.
  • Radicalización grupal debida a cohesión extrema bajo soledad y amenaza. La independencia extrema  de los miembros del grupo favorece la cohesión, la cual, favorece a su vez el aumento de la presión social para el consenso normativo y el comportamiento prosocial entre los miembros.
  • Radicalización grupal debida a competición por la misma base de apoyo. El aumento de discursos y acciones radicales por parte de un grupo puede transmitir a los potenciales seguidores que el grupo es más consistente y está más comprometido por una causa determinada que otros hipotéticos grupos competidores de la misma base de apoyo.

 Efectos psicosociales derivados de la identificación social entre miembros de una organización radical

  • Despersonalización.  Al identificarse con sus camaradas, los radicales se percibirán a sí mismos como simples miembros intercambiables del propio grupo. Ello ayudará a anteponer los intereses y objetivos del grupo a los propios; por tanto, incrementará el compromiso con el movimiento y la disposición a sacrificarse por aquel.
  • Cohesión social. La despersonalización hace más atractivos o simpáticos a los miembros del propio grupo que a las personas que no pertenecen a él. Aquellos grupos radicales que disfruten de un máximo sentido de la identidad colectiva serán los grupos más unidos o cohesionados. A su vez, una alta cohesión grupal equivale a una disposición igualmente elevada a cooperar y ayudar a los compañeros del grupo.
  • Conformidad y obediencia. A mayor identificación con el grupo radical, mayor identificación también con sus objetivos y normas y menos disposición a desobedecer las orientaciones de los líderes del grupo.
  • Desarrollo de una visión maniquea del mundo. La fuerte identificación con el grupo tiene como contrapartida el distanciamiento psicológico respecto a todas aquellas personas que no forman parte de él en sentido estricto (como los compañeros radicales) o amplio (como los miembros de la comunidad de referencia de los radicales). Ello estimula a su vez una serie de procesos y contenidos de percepción y pensamiento que culpabilizan a las personas que no forman parte del grupo de todos los problemas e injusticias relevantes y exonera a los miembros del propio colectivo de toda responsabilidad al respecto. El mundo se divide entre ellos y nosotros.

La manipulación psicológica

La difusión del radicalismo por parte de líderes carismáticos podría favorecer el reclutamiento, adoctrinamiento y la radicalización violenta. Las personas más vulnerables no disponen de la suficiente autonomía para hacer frente a la influencia radical o el reclutamiento, así como resistencia psicológica como para poder evitar de tal  manipulación.

 

Referencias bibliográficas
  • Kruglanski, A.W. (2003). Terrorism as a tactic of minority influence. Ponencia presentada en el congreso sobre Active minorities: hoping and coping, abril del 2003, Grenoble.
  • McCauley, C y Moskalenko, S. (2008). Mechanisms of Political Radicalization: Patways Toward Terrorism. Terrorism and political violence, 20, 415-433.
  • Moyano, M. (2010). Factores psicosociales contribuyentes a la radicalización. Programa de doctorado: análisis psicológico de los problemas sociales. Universidad de Granada.
  • Sabucedo, J.M., Rodríguez, M., y Fernández, C. (2002). Elementos psicosociales en la conducta de voto nacionalista. Psicothema, 13, 181-185.
  • Sabucedo, J.M., Barreto, I., Borja, H., Blanco, A., De la Corte, L., y Durán, M. (2004). Deslegitimación del adversario y violencia política: el caso de las FARC y las AUC en Colombia. Acta Colombiana de Psicología, 12, 69-87.

Beatriz Durán es psicóloga clínica y colabora con nosotros escribiendo mensualmente para la web. Si te ha interesado esta publicación, os recomendamos: «Adicción a internet, ¿Invención o afición patológica?» y «¿Cómo afrontar los problemas? Claves de la Resiliencia«.
Actualmente, Beatriz trabaja en su proyecto Humans Psicología, del que podéis saber más accediendo al enlace. También podéis encontrarla clicando en el siguiente enlace de facebook.

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