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Los 7 Errores Más Comunes De La Comunicación En Pareja

By 26/01/2021One Comment

¿Quién no ha tenido una discusión con su pareja por no comunicar correctamente lo que uno quiere? Conoce los 7 errores más comunes de la comunicación en pareja e intenta darles solución, si es que te suelen ocurrir estos errores.

¿Quieres ver cuáles son?

¡¡Aquí las tienes!!¡¡Al ataque!!

1. Guardarte las cosas

Pongámonos en una situación concreta. Necesito estudiar por la tarde, pero mi pareja pone la música a tope y me desconcentra.

Me callo por qué así evito el conflicto. De todas formas, por un poco de música tampoco me voy a cabrear, ¿no? Al fin y al cabo me puedo poner tapones y ya está.

Pero pasan las semanas, estoy más estresada con los estudios y sigue poniendo la música cada tarde.

Siento que la música se va metiendo cada vez más en mi cabeza, ya no puedo concentrarme ni un poco…

¿Otra vez esa canción? ¡¡La odio!! Bueno… Ya queda poco, sobre estas horas la suele quitar…

¿Qué ha pasado aquí? Muchas personas creen que  no contestar y desentenderse de la situación es la mejor opción ¡No es así!

Si lo que quieres es decírselo y realmente te está molestando utiliza la asertividad para combatir este problema.

Parece un ejemplo tonto, pero se puede extrapolar a cualquier situación que podamos vivir.

Desde el “Siempre llega tarde a la cita, pero me callo porque para lo poco que estamos juntos no vamos a estar discutiendo”, hasta el, “¿Otra vez me está diciendo lo mismo? Oídos sordos como siempre, ya se cansará”.

En la sociedad se premia el hecho de ser una persona pasiva, por eso tenemos la impresión de
que es la mejor manera de solucionar los problemas y evitar el conflicto.

Pero vamos a pensar un poco… ¿Por qué comentarle a tu pareja las cosas en el momento puede llegar a ser un conflicto? ¿Por qué ese miedo al conflicto?

Tenemos miedo al enfrentamiento con las demás personas porque no tenemos las herramientas suficientes como para comunicarnos correctamente y para gestionar esa discusión.

¿Entonces que hacemos? Lo evitamos.

Directamente pensamos, “¿Para qué? Si luego hace lo que quiere y no sirve nada”. Esto es una
cuestión de confianza y autoestima.

“¿Entonces cómo lo soluciono?”

Empezaremos por trabajar nuestras creencias, las que hacen que optemos por el silencio antes
que por mantener una conversación. ¿Cuáles son estas creencias?

–     Pensar que si ponemos límites somos malas personas y molestamos a los demás, o que pedimos demasiado, y por eso optamos por no molesta a la otra persona.

–     Confundir la comprensión y la empatía con la sumisión. Acabamos comprendiendo tanto a la otra persona que hacemos lo que el otro quiere, evitamos revelarnos y tomamos la excusa de que lo hacemos porque le “comprendemos”.

Así que por si acaso acabamos sometidos, mejor no decimos nada, seguimos haciendo lo que queremos
y dejamos al otro que hable hasta que se canse. ¡ERROR!

¡La empatía no es ceder ante tu pareja! Se trata de ponerse en el lugar del otro, pero sin olvidarte de ti y tus intereses.

Así que si hablas desde la empatía darás tu punto de vista comprendiendo el de la otra persona.

En vez de optar por el silencio, coméntale a tu pareja lo que sientes en ese momento. Esto no es abrir un
debate con la otra persona, si no una simple comunicación de pareja.

Como se ha comentado antes, la sociedad premia el ser pasivo, nos han enseñado que hay que evitar todo lo que pueda desembocar en un conflicto, porque eso significa que somos pacíficos.

Y esto es un arma de doble filo. Optar por no decirle nada a tu pareja sólo causa acumular quejas, pero no van a dejar de producirse, y una de las consecuencias de esto es… ¡Explotar!

Os dejamos por aquí un artículo nuestro que os puede interesar bastante relacionado con todo esto:

Aprende A Bloquear La Manipulación

Comunicar a la otra persona tus pensamientos y tus sentimientos es muy importante.

Solo tú sabes lo que está pasando por tu cabeza en cada momento, tu pareja de momento no sabe leerte la mente. Así que si comunicas lo que piensas facilitarás que haya una buena comunicación.

También es importante trabajar la comunicación.

Sabemos que es algo complicado de adquirir por lo que nosotros te brindamos una ayuda para que esto no se te haga cuesta arriba. ¡Contáctanos!

“¿Y qué solución me recomiendas entonces?”

Tanto el primer error como el segundo se pueden resolver mediante la fórmula de la asertividad.

Esta fórmula trata de 6 pasos que nada más leerlos podrás poner en marcha y mejorar tu
comunicación:

1.  Comunica una afirmación real de lo que nos ha molestado y sobre el cual queremos
hablar.

Por ejemplo, “Me molesta que siempre llegues tarde”.

2. Tener empatía con la otra persona, mostrar que entendemos por qué ha sucedido sin
que se sienta atacada.

“Entiendo que hayas tenido que atender otros asuntos antes de venir y por eso te has tardado”.

3. Explicar por qué eso supone para ti un problema, comunicar por qué nos ha molestado.

“Pero me molesta quedarme esperando sin saber cuándo llegarás”.

4. Dar una forma de solucionar el problema para que la persona sepa que esperamos de
ella en un futuro.

“Por eso, prefiero que me avises cuando te surjan estos imprevistos.”

5. Explicar las consecuencias positivas de la solución que hemos dado, de esta forma la
otra persona ve la importancia de tomar esa decisión.

“Así puedo organizarme mejor y podemos disfrutar de la velada más tranquilos”.

6. Comunicar las consecuencias negativas que tiene el no cumplir la solución propuesta.
«Porque si no acabamos discutiendo sobre el tema y cada uno se pone a la defensiva. Nuestra velada se verá incómoda y no disfrutaremos del poco tiempo que podemos compartir. Así que vamos a utilizar esta solución para que ya no haya problemas”.

Siguiendo estos pasos vas a conseguir mejorar tu comunicación asertiva, ¡Desde el primer
momento!

2. Estallar de ira

Recogiendo el ejemplo anterior, después de estar mucho tiempo guardándonos esa ira y lo que pensamos podemos hacer un ¡Boom! en cualquier momento por la más mínima tontería.

¿Crees que estando enfadado utilizas igual la comunicación asertiva? Intentar utilizar la asertividad cuando estamos a punto de explotar es un error muy común.

Hay que empezar por lo más sencillo, para que cuando lleguemos a una “discusión” no nos desviemos del tema y nos dejemos llevar por otras emociones.

La primera intención siempre es comunicarnos de la mejor manera posible, pero te has guardado algo durante tanto tiempo que al final tu comunicación se puede volver agresiva.

Esto es lo que llamamos «sacar los trapos sucios».

Explotamos y recordamos todas esas veces en las que nos hemos guardado las quejas y sacamos todo junto a la vez, creando una masacre.

Si la comunicación en pareja no es saludable la otra persona también puede tener «trapos sucios» y se forma una Guerra Mundial.

Además en España tenemos un problema cultural muy grande. Aunque muchas veces lo digamos como algo gracioso es algo cierto, y afecta a nuestra comunicación.

Estoy hablando del hecho de tener que alzar más la voz, por qué claro, el que más alza la voz tiene más razón…

Siento deciros que esto no está bien. Cuándo alzamos la voz muchas veces es debido a que estamos «poseídos» por la ira.

Se puede comunicar tus opiniones e ideas respetando a la otra persona y su opinión, pero sobre todo sin elevar la voz.

¿Cuántas veces hemos visto discusiones en las que se empieza a alzar la voz y se convierte en una escalada en la que acaban los dos gritándose y faltándose al respeto?

Muchas veces es más importante «cómo» comunicamos que el «qué» comunicamos. Si comunicamos algo pero sin unos buenos modales perdemos la razón.

Cuando llevas mucho tiempo con tu pareja y la comunicación es negativa acabas viendo solo las cosas negativas de esta.

No te preocupes, es ¡Normal! Lo importante es romper este círculo negativo de una vez por todas.
“¿Entonces como soluciono este problema de comunicación?”

1. Hacer preguntas en vez de acusaciones. En vez de decir, “¡Otra vez pasando de mí!”, decirle, “¿Me estás prestando atención?”.

2. Comenta lo que te disgusta de su comportamiento sin menospreciar a la persona.

En vez de decir, “Eres un vago y un desastre, en vez de guardar la ropa cuando te cambias la tienes tirada por el suelo”, mejor decirle:

“Me he fijado en que estos días no estás recogiendo la ropa y la dejas en el suelo”.

3. No generalices con “nunca” o “siempre”, el momento nos traiciona con las generalizaciones.

En vez de decir “Nunca me ayudas con las tareas de casa” puedes decirle, “Últimamente no me estás ayudando con las tareas de casa”.

3. Pensar que nuestra pareja es adivino/a

Este es uno de los errores más comunes, sobre todo en las parejas que llevan mucho tiempo juntos.

Pensar que después de tanto tiempo “Tiene que saber que estoy mal por mi cara, si no lo sabe es porque no le importa como me siento”.

¡Que duro es esto de no tener una pareja con una bola de cristal!

Entonces hagamos que esto no sea tan duro. Dejemos de esperar que sin comunicarle nada sepa cómo tiene que actuar.

Nuestra pareja no puede leernos la mente, y esto es algo que se nos olvida con el tiempo. estamos tan acostumbrados a que nuestra pareja sepa lo que nos pasa, que cuando no lo adivina nos frustramos.

Esto lo que causa es incertidumbre en la otra persona y, sobre todo, en la relación.

Al final, por no expresar lo que te pasa estás alerta de todos sus movimientos para ver si actúa como tú esperas, pero… ¿Cómo va a actuar como tú quieres si no sabe que está sucediendo?

“¿Y cómo soluciono esto?”

1. Detectar lo que me sucede en este momento, aclarar emociones y pensamientos.

En vez de decir, “No sé qué me pasa, pero espero que note que no estoy bien” parar a pensar en qué está sucediendo.

Si no lo sabes tú, ¡Cómo va a saberlo la otra persona!

2. Comunicárselo a la otra persona, no esperes que por tu cara sepa lo que te sucede.

“Vengo enfada del trabajo porque he tenido un mal día”.

3. ¿Mientras le comunico esto espero que se comporte de alguna manera en particular?

En vez de “Espero que note que quiero que haga la cena porque estoy muy cansada, si no, a este paso nos quedamos sin cenar, y todo por su culpa”, comunicárselo claramente:

“¿Hoy puedes encargarte tú de la cena que estoy muy cansada?

Se trata de trabajar en la comunicación e intentar mejorarla con pequeños cambios que poco a poco, se convertirán en grandes cambios. ¡Si lo hacéis veréis que tengo razón!

Comunicarle a nuestra pareja lo que esperamos de él, comunicarle nuestros pensamientos y nuestros
sentimientos.

Por ejemplo, “Cuando me enfado espero que me traigas un chocolate caliente para calmarme” o “Cuando estoy enfadada te voy a hacer una señal porque prefiero que en esos momentos no me hable nadie.

Necesito mi tranquilidad en ese momento.”

“Pero es que cuando me enfado no siempre me gusta que haga lo mismo”. Entonces comunícaselo a tu pareja de nuevo, estos nuevos pensamientos y sentimientos comunícaselos.

¡No esperes que la otra persona haga lo que sueñas cuando no sabe ni lo que estás soñando!

Otra cuestión, es cuando suponemos que sabemos lo que le pasa a la otra persona y actuamos según esta suposición.

Como pienso que estás triste actúo como si tuviera que animarte, pero en verdad no tengo ni idea de si esto es cierto.

Muchas veces suponemos los motivos y las intenciones de los demás, pero no siempre acertamos.

«Entonces, ¿Qué hacer para acertar siempre?”

  1. Detecta esa suposición. “Creo que se ha enfadado conmigo por lo el otro día”
  2. Conviértela en pregunta. “¿Te has enfadado conmigo por lo del otro día?”
  3. Comunícaselo a tu pareja.

Así descubrirás la verdad sobre esa suposición y no cometerás errores a la hora de actuar. Aún así, si quieres profundizar más sobre este apartado siempre hay más información, pásate por el siguiente enlace (eso sí, cuándo acabes este artículo) y ampliaras información sobre ello pásate por el enlace de abajo:

¿Adivinación o asertividad?

4. Esto es así, ¡Por qué yo lo digo!

Esperar que la otra persona actúe según mis valores, porque mis valores son los más correctos y es como yo me siento mejor. ¡ERROR!

Si no compartís algunos valores lo que haces al decir esto es imponer tus ideales y someter a la otra persona a lo que tú piensas que es lo correcta o a como a ti te gustaría hacer las cosas.

Esto causa malestar por ambas partes. Malestar en la persona sometida porque se siente inferior y juzgada por sus valores.

Pero también malestar en la persona que los impone sino se cumple como se espera, además, de sentir que no te valora y por eso no los cumple.

¿Qué estamos haciendo?

Imponer nuestra realidad a la otra persona, decirle cómo tiene que ver las cosas y qué tiene que ver exactamente.

Lo primero es importante confiar en ti mismo, aprender que cada uno es como es, y no por ver las cosas distintas de tu pareja significa que hay un problema, ni mucho menos.

Así que hay que tener en cuenta que no se puede obligar a la otra persona a ver las cosas como tú las ves.

“¿Cómo consigo entender el punto de vista de la otra persona?”.

Te voy a explicar este cambio de perspectiva mediante una herramienta que se llama, la herramienta de la montaña.

En este caso podemos dibujar una montaña que la vamos a llamar “M” en la que cada uno de los integrantes de la relación está en un punto de la montaña.

En el lado de uno de ellos tenemos que ha salido el sol y ese lado está con bastante vegetación.

Mientras, que al otro lado tenemos que hay nubes y  ha nevado.

Entonces, te llama la persona que se encuentra en el lado nevado y te pregunta “¿Dónde estás?” Le dices que estás al lado de la montaña M, y te dice, “¡Yo también!”.

Tú le dices que es precioso todo el paisaje con tantas plantas, animales y el sol. pero la persona que está en el lado nevado te dice:

«No estamos en la misma montaña entonces, aquí en la montaña M está todo nevado».

“¿Qué vas a pensar?” Que la otra persona se ha confundido de montaña, que no es posible que estéis en la misma porque la tienes delante, y no es así.

Pero el otro te insiste y al final os enfadáis, pero… ¿Quién tiene razón?

Los dos tienen razón desde su punto de vista.

Esta herramienta no va a conseguir que os pongáis de acuerdo en algo, si no que os sirve para recordar que cuando la otra persona te comenta algo que tú no estás viendo lo hace desde su punto de vista.

Un punto de vista que es igual de válido que el tuyo.

Entonces, en vez de enfadarte por no tener el mismo punto de vista, vas a intentar averiguar qué está pasando para discernir en estas cuestiones.

Averiguar las razones por la cual la otra persona lo está viendo desde esa perspectiva.

  1. “¿Y cómo aplico esto a mi día a día?” Mediante la fórmula de la subjetividad: Elabora el mensaje desde tu perspectiva, por lo que intenta comunicarte de forma subjetiva mediante elementos como “en mi opinión”, “creo”, “imagino”, etc…
  2. Transmitir el mensaje. Porque, no es lo mismo decirle a la otra persona “esto no es así”, que decir “En mi opinión esto no se hace de esta forma”.
  3. Invitar a la persona a que también exponga su opinión, con un “¿Tú qué opinas?”.
  4. Cuando se tengan las dos opiniones crear un punto en común.

“¿Y para qué me sirve esto?”

Para expresar nuestra opinión desde nuestro punto de vista.

De esta forma tenemos que tener en cuenta que todas las opiniones son válidas y que cada uno
percibe una cuestión diferente dependiendo de cómo ve las cosas.

5. Mi pareja, el contenedor de mis problemas

 

Muchas veces tenemos tanta confianza con nuestra pareja que no tenemos cuidado al comunicarnos y la convertimos en el contenedor de nuestros problemas.

Y diréis, ¿Pero no era importante la confianza dentro de las parejas?

Claro que lo es, pero a veces la confianza nos aleja de nuestra pareja en vez de a cercanos, y esto es algo que sin darnos cuenta desgasta mucho la relación.

“Pero mi pareja es uno de mis pilares fundamentales”.

Está claro que nuestra pareja es uno de nuestros mayores apoyos, pero tenemos que tener en cuenta que no es un contenedor para volcar en ella/el todos nuestros problemas.

Una comunicación eficaz sería comentar con nuestra pareja lo que nos molesta y nos preocupa para que nos pueda apoyar con nuestros problemas, pero a veces nos confundimos y volcamos nuestros problemas en nuestra pareja sin tener ningún cuidado.

“¿Cómo soluciono esto?”

Necesitamos aprender a gestionarnos emocionalmente y a controlar nuestro  diálogo interno.

Uno de los problemas que podemos tener con este error es que lleguemos depender emocionalmente de
nuestra pareja.

Para conseguir esta independencia emocional lo primero es marcarte varios objetivos sencillos y claros a corto plazo e ir cumpliéndolos poco a poco tu solito.

Otro paso es encontrar tu vía de escape, encontrar la forma que más se adapta a uno mismo para evadirse.

De esta forma no dependemos de nuestra pareja.

“¿Cómo puedo conseguir evadirme?”

Buscando los que más se adapten a ti, pero algunos ejemplos pueden ser: dibujar mandalas, escritura, lectura, escuchar o practicar música, un buen paseo, sentirse en armonía con la naturaleza, etc…

Gestionar nuestro diálogo interno es un punto muy importante, ya que en vez de debatir nosotros las cuestiones internamente las volcamos directamente en nuestra pareja.

Otro punto importante es trabajar las creencias como “Como mi pareja me conoce tiene que aguantarlo todo” o “Me tiene que conocer con lo malo y lo bueno”.

¡OJO CON ESTAS AFIRMACIONES!

Son un arma de doble filo, claramente tu pareja te tiene que conocer, pero eso no significa que es la responsable de tragarse todos tus problemas.

6.Pierdes la razón por las formas

“Eres un desastre siempre llegas tarde, no se puede planear nada contigo. Ya podrías avisar, así me hago otros planes y no me quedo esperándote como si fuera una estatua”. “No entiendes nada, no tienes ni idea de lo importante que es mi tiempo, como tú no haces nada te piensas que los demás tampoco”.

¿Estamos comunicando nuestros pensamientos y nuestras emociones? Veamos, ¿Le estamos diciendo que no nos gusta que llegue tarde porque nos hace sentir mal?

Bueno, el mensaje está ahí, pero… ¿Y las formas?

 

En esta afirmación lo que hacemos es criticar al otro y despreciarlo. Esto más que esperar que la otra persona cambie su comportamiento se acercaría más a un castigo.

Que nos digan las cosas con formas poco agradables no va a provocar un cambio en ti o que pienses que puede estar molestándole a la otra persona.

Es más, está provocando todo lo contrario. Si una persona te dice algo con malas formas suele provocar que te aferres aún más a ese comportamiento que a la otra persona no le gusta.

“¿Pero la asertividad no trataba de expresarle lo que sientes en el momento?”

Por supuesto, pero sin etiquetarlo/a (“Eres un desastre”) y sin criticarlo/a. Esto es un error muy común, pensar que se está siendo asertivo porque se comunica lo que uno piensa y siente, pero ¡CUIDADO!

¡¡Necesitamos filtros!!

No es lo mismo criticar a la persona que expresar disconformidad con su comportamiento.
Como vimos en el primer y segundo error, en este caso también se puede aplicar la fórmula de la asertividad que hemos visto antes.

¡Intenta hacerlo con este ejemplo!

Pero… ¿Y si somos nosotros los que llegamos tarde? ¿Qué le diríamos? “No llego tan tarde, no te pongas tan exquisita/o que tampoco es para tanto”.

¿Eso sería lo correcto? Pensaréis “No, pero es lo que dan ganas contestar en ese momento”. ¡ERROR!

Otra vez nos fallan las formas. El mensaje se puede transmitir de mil maneras, pero nuestras formas son las que le dan el toque final.

Las formas invalidan hasta el mejor mensaje.

Por eso, es importante la calma, respirar y pensar antes de hablar. No es lo mismo que contestarle:

“No me he dado cuenta de que se me hacía tan tarde. A la próxima si me vuelve a pasar te aviso y así los dos llegamos a la vez”.

De esta forma, aunque nos sintamos atacados no optamos por devolver el ataque, si no que mantenemos la calma y cortamos el conflicto.

Volvemos a aplicar la fórmula de la asertividad, pero en este caso lo hacemos estando al otro
lado. ¡Esta vez vamos a practicarlo juntos! Sería tal que así:

1. Comunica una afirmación real de lo que nos ha molestado y sobre el cual queremos hablar.

Por ejemplo, “Me ha dolido la forma en la que me has hablado”.

2. Tener empatía con la otra persona, mostrar que entendemos por qué ha sucedido sin que se sienta atacada.

“Entiendo que hayas tenido que esperarme y esto no te ha sentado bien”.

3. Explicar por qué eso supone para ti un problema, comunicar por qué nos ha molestado.

“Pero me molesta que cuando llegue me digas las cosas de esta forma”.

4. Dar una forma de solucionar el problema para que la persona sepa que esperamos de ella en un futuro.

“Por eso, prefiero que a la próxima me lo digas de una forma más tranquila”.

5. Explicar las consecuencias positivas de la solución que hemos dado, de esta forma la otra persona ve la importancia de tomar esa decisión.

“Porque así no me haces sentir mal desde el primer momento y evitamos estar incómodos el resto de la noche”.

6. Comunicar las consecuencias negativas que tiene el no cumplir la solución propuesta.

“Porque si no vamos a discutir sobre quién tiene la razón y al final no tendremos ganas de seguir con nuestros planes. Así que vamos a utilizar esta solución para que ya no haya problemas”.

7.Pelearlo todo, ¡Aunque sean chorradas!

“Pero es que no cometo ninguno de estos errores”

Veamos, imagina que hasta ahora estos errores no los cometes. Dices en el momento lo que te molesta, lo dices de forma tranquila, sin herir a la otra persona y no te pierden las formas en ningún momento.

Y aún así, mi comunicación a veces me da problemas. ¿Por qué?

Es en este momento en el que podrías bajar la guardia y ver que está fallando. Si no es el mensaje ni son las formas, la gran pregunta en ese momento es ¿Por qué no obtengo lo que quiero?

Lo que quieres es ¿Tener la razón siempre utilizando la asertividad? ¿Te estás respaldando en la asertividad para no admitir tus errores?

En esas ocasiones es mejor bajar la guardia, aceptar que no siempre tenemos la razón por muy bueno que sea el mensaje o nuestras formas para convencer a la otra persona.

Hay que admitir cuando nos equivocamos, no sirve de nada defender lo indefendible y pensar que uno siempre tiene la razón, sino acabamos… 

 

Necesitamos un punto medio entre la comunicación pasiva y la agresiva, los extremos son malos en esta vida.
“¿Y cómo contrarresto el resto de los errores?”

–     Piensa primero en lo que queremos conseguir al comunicarnos. Siempre que utilicemos este tipo de comunicación es importante que sepamos lo que queremos conseguir al comunicar los problemas.
–     Recordar que, si sois una pareja, tenéis un objetivo en común, por lo que hay que ir en la misma dirección y no remar uno contra el otro.

¿Qué he visto en el artículo?

Puede ser complicado utilizar una comunicación asertivo si nunca lo has conseguido, pero dominarla te traerá muchas cosas positivas.

¡¡ES UN SUPERPODER!!

Vamos a repasar las técnicas que se han visto en este artículo para que las puedas poner en marcha desde ya:
–     La fórmula de la asertividad.
–     Herramientas de comunicación
–     Herramienta de la montaña
–     Fórmula de la subjetividad
–     Trabajar las creencias
–     Valorar si es el momento adecuado.
–     Expresarnos con una intención clara.
–     Gestión emocional

Poniendo en marcha todos estos trucos puedes cambiar desde el primer momento tu comunicación. Nada más acabar el artículo ponlo en marcha, ¡verás como no te miento!

Sabemos que esto es complicado, muchas veces necesitamos un poco más de ayuda para poder en marcha estas herramientas.

Y para eso estamos nosotros. En caso de que necesites un empujón y el apoyo de un profesional especializado en estos temas contáctanos por alguna de nuestras redes sociales o por correo:

Instagram: psicologia_y_comunicacion

Correo: lopezoro@psicologiaycomunicacion.com

A veces no es solo poner en marcha estas herramientas de comunicación, si no también trabajar la confianza y la autoestima.

Aplícalas sin prisa y disfruta el proceso de desarrollar tu superpoder de «ser asertivo». No es un camino fácil ni rápido, necesitarás tiempo.

Pero los progresos se van viendo constantemente así que tendrás pequeños incentivos cada muy poquito.

Por: Elena Adriana Radu

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Valentín
Valentín
2 years ago

Magnífico!!

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